El Difícil Arte de Olvidar
Por: Paula Tatiana Gómez
Son las cuatro de la mañana y la música sigue sonando, las canciones comienzan a ser repetitivas, el ambiente de furor ha descendido, ya no existen los mismos ánimos que al inicio, las personas comienzan a abandonar la discoteca; Alexander Medina es uno de ellos, él y sus amigos salen a buscar un taxi que los lleve a sus hogares, ansían una cama caliente y una buena almohada que les permita descansar su narcosis; el frio se ha hecho más intenso y la calle más silenciosa; el alcohol, la música y la nicotina se han extenuado de la misma manera como ha terminando la vida de Alex.
Antonia Venegas se encentra en su cama profundamente dormida, de repente recibe una llamada inesperada; asustada contesta el teléfono, es su mejor amigo, quien con voz desesperada le ruega que valla a un edificio cerca a la avenida Santander, ella sin pensarlo se viste con ropa deportiva y pide un taxi, rápidamente llega a la dirección indicada y justo ve a su amigo sentado en la portería de dicho edificio, Juan amigo de la protagonista de esta historia le dice que lo acompañe a uno de los apartamentos, este joven insiste en que “necesita mostrarle algo”, Antonia dudosa y a la vez curiosa decide subir con temor; cuando abren la puerta de esta vivienda se encuentra con una sala llena de botellas, personas tiradas en muebles, pedazos de cigarrillos por todo el lugar y un intenso olor a fiesta desenfrenada, lo cual hacia de este sitio un misterio que esta mujer aún no había descifrado.
Una habitación oscura y al fondo una cama, la misma que sostenía dos cuerpos que en el frio de la noche seguramente se abrazaban, se besaban, se acariciaban y hacían que Antonia con lagrimas en sus ojos, un nudo en el estómago y fuertes palpitaciones en su corazón tuviese que decir adiós al que para ella sería el amor de su vida.
Dos historias llenas de recuerdos felices y finales de película de horror, dos narraciones con hechos tan diferentes, en contextos disímiles y tristezas vividas de desigual forma, sólo un sentimiento los une, El Olvido.
El Olvido ha sido definido de diferentes maneras, asertos vienen y van, miles de significados en internet, ¿en qué se basa su diferencia?, es simple, se fundamenta en la historia que se haya vivido posteriormente, la misma que conllevó a tener que recurrir a esta herramienta del “difícil arte de olvidar”.
Existen quienes indican que la acción de olvidar una persona, una situación o un hecho es simplemente ¡voluntad!, la ciencia, más exacta en sus definiciones ha revelado el por qué es tan difícil “Olvidar”. El artículo de la periodista Gisele Sousa Días publicado en El Diario el Clarín de Argentina explica el por qué es imborrable los recuerdos no deseados; un conflicto cerebral,” Estudios de neurobiología demuestran que una relación amorosa intensa crea en el cerebro impresiones residuales que se reactivan fácilmente. Cuanta más información se grabó, más vívidos son los recuerdos”. Explica el neurobiólogo Antoine Bechara.
“Desde el punto de vista neurológico, quedarse solo durante un tiempo no ayuda a superar el fin de una relación”, dice Antoine Bechara, un neurobiólogo reconocido mundialmente por sus investigaciones sobre las funciones cerebrales que intervienen en la toma de decisiones. Se refiere a que estar solo después de una separación o tapar todo con una nueva pareja no evita que el cerebro siga enviando recuerdos
¿Por qué entonces, aun después de un largo tiempo, vuelven esas imágenes y esas sensaciones que secuestran al cuerpo? “Es la amígdala que sigue respondiendo con descargas emocionales involuntarias, como el dolor en el estómago o las palpitaciones”, dice Brusco. Y no pasa lo mismo cuando se trata de un romance pasajero que con un verdadero amor: “Cuanto mayor sea la información que se grabó hacia ese afecto, en cantidad o calidad, más grabado va a estar en la amígdala y más reacciones va a seguir enviando. Estos recuerdos pueden aparecer como imágenes pero también como olores, sensaciones auditivas y como procesos de pensamiento”, agrega. Quienes aún están transitando el año que suele demorar un duelo amoroso saben lo que duelen esos olores.
Alex se acuesta a dormir el poco tiempo que le queda, la alarma marca las siete de la mañana, sólo ha dormido dos horas, un baño de agua fría revitaliza su mente de una larga noche de desvelo; rápidamente toma un café y sale inmediatamente con escasos minutos para llegar a su lugar de trabajo; aborda una buseta; se pone los audífonos, programa una lista de reproducción en su celular, pero de repente… un fuerte dolor en su pecho reduce su respiración, esta vez no son palpitaciones por ver a la mujer de su vida, o sobresaltos de locuras de amor, este día ha sido algo más fuerte que reduce las posibilidades de seguir respirando; desesperado intenta contestar su celular, el mismo que lleva varios minutos sonando; las personas que se encuentran sentadas en este medio de transporte avisan al conductor que el joven está muriendo, de inmediato la buseta cambia su rumbo y se dirige hacia el Hospital de Caldas, pero ya era demasiado tarde, un infarto fulminante había acabado con su vida; una de las mujeres que prestaba los primeros auxilios a este hombre toma el celular que continua sonando, la pantalla del teléfono refleja la palabra “amor”, ella contesta y una vos dulce articula “Alexander, por favor”, “lo siento, el acaba de morir”.
¿Quién le explicará a esa voz que está al otro lado de la línea que debe olvidar a su amor? ¿Cómo hará Antonia para tratar de no recordar esos momentos de cobardía en los que “su gran amor de la vida” besaba y acariciaba apasionadamente a otra persona que no era ella? aunque se sabe que el proceso que les espera por vivir es duro y largo, tarde o temprano terminarán confrontando sus miedos, sus fantasmas y sus luchas internas, las mismas que les dirán que es momento de avanzar, de dejar atrás un pasado triste y tormentoso.
Angélica Herrera ex novia de Alexander comenta “este fue uno de los momentos más difíciles en mi vida, aún recuerdo esa noche de rumba, lo recuerdo feliz, bailando conmigo, siempre con una sonrisa única y una energía que era contagiosa; lo recuerdo todos los días de mi vida, su olor, sus chistes su manera de expresarse, sus besos, pudo haber pasado tres años después de su muerte, pero en mi no ha pasado este tiempo, aún lo recuerdo esa noche bailando a mi lado, creo que olvidarlo será imposible”.
Por su parte Antonia reitera “esta fue una situación realmente difícil de afrontar, de superar, de olvidar y sobre todo de perdonar”.
El practicante de Psicología Pablo Andrés Gálvez, explica que el hecho de olvidar se convierte en una situación complicada si primero no se ha perdonado, no sólo disculpar al otro, más importante que eso, es perdonarse a uno mismo, dado que lo que no se olvida continua en la mente porque no se ha superado, “para lograr prevalecer ante esto hay que aceptar que es lo profundamente importante para nosotros, que nos duele, y finalmente, que si nos sigue doliendo es porque así lo estamos permitiendo”.
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